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El sentimiento de pertenencia en la empresa: ¿Existe?

Cada uno pertenecemos a algo: a un país, una carrera universitaria, gimnasio o comunidad de vecinos. Es lo que nos une y diferencia a la vez. Nos sorprendería saber la cantidad de cosas que somos y las que no. Se trata del sentimiento de pertenencia. Pero…

¿Qué es el sentimiento de pertenencia?

El término “sentido de pertenencia” o “sentimiento de pertenencia” en psicología se define como la sensación de conexión, afinación, comodidad y aceptación que experimentamos dentro de un grupo. Parece simple, pero si indagamos un pelín más, descubriremos que esta sensación tiene el origen de miles de años, está muy ligada a la supervivencia y casi podría llamarse instinto.

En los primeros grupos humanos, la supervivencia dependía en gran medida de la colaboración y el apoyo mutuo. Quedarse excluido de un grupo era el sinónimo de morirse. En este contexto, desarrollar un sentido de pertenencia a la tribu o comunidad era crucial para garantizar la protección, el acceso a recursos y la reproducción exitosa.

Con el paso del tiempo, este sentimiento ha evolucionado y se ha convertido en lo que conocemos como el patriotismo, la identidad cultural, la afiliación religiosa y la pertenencia a grupos sociales o profesionales, entre muchas otras cosas. Y aunque hoy en día no nos vamos a morir si nos quedamos sin un trozo de mamut, no es de menor importancia querer estar bien dentro de un colectivo.

El sentimiento de pertenencia en una empresa: mucho más allá del salario y la cultura corporativa

El sentimiento de pertenencia en una empresa: mucho más allá del salario y la cultura corporativa

El colectivo de trabajo no deja de ser un grupo de personas, así que podemos hablar del sentimiento de pertenencia empresarial. Siendo poco definido el concepto, muchas empresas confunden el sentimiento de pertenencia empresarial con el bienestar laboral general y el compañerismo, construyendo una fachada bonita decorada de actividades de team building. Pero realmente no se trata de eso. O mejor dicho, no es solo eso.

Te sorprenderá saber en cuantos puestos de trabajo bien pagados, con buenas condiciones laborales y relaciones interpersonales, los trabajadores se sienten totalmente desconectados de la empresa empleadora. De hecho, el estudio sobre el tema de Coqual, el centro de estudios independientes estadounidense, muestra que alrededor de 40% de los trabajadores no han experimentado nunca el sentimiento de pertenencia a sus empresas. Las cifras de nuestro país no deben ser muy diferentes.

Entonces, ¿de qué realmente depende el sentido de pertenencia en el trabajo?

Sentirse identificado con los valores de la empresa: Las relaciones entre las empresas y empleados no son muy diferentes de las relaciones entre personas. Las amistades y los amores surgen espontáneamente cuando hay cierta afinidad de intereses e inclinaciones, cuando la vida se ve de manera similar. Con los trabajos pasa igual.

Imaginemos que trabajo para una fábrica de tabaco, no fumo y profundamente detesto la necesidad de potenciar la creación de adicciones en sociedad. Difícilmente voy a sentirme a gusto con lo que hago, lo más probable que trabaje puramente por la necesidad económica. Un ejemplo contrario sería una persona apasionada por los vehículos y motocicletas y que trabaje en el sector de automoción. Aunque suene a cliché o incluso un pelín patético, para desarrollar o potenciar el sentimiento de pertenencia empresarial, como trabajador, debo sentirme identificado con los valores de mi empresa y con los bienes que produce.

Y tú, como profesional de Recursos Humanos, dirás “Muy bien, pero ¡no tengo control sobre eso!” Sí, y no. Obviamente, no puedes controlar los motivos por los que los candidatos acepten tu propuesta laboral, pero está en tus manos conocer mejor a las personas durante el proceso de selección: fijarse no solo en los cursos de formación que ha hecho y las habilidades que posee, sino también en lo que considera importante y tomar la decisión de la contratación sabiamente.

Sentirse realizado y crecer profesionalmente: hacer tareas monótonas es parte de cualquier trabajo, incluso del más creativo. Pero si todo el tiempo laboral se limita al desempeño de tareas aburridas y repetitivas, incluso la gente con las ganas mínimas de salir de su zona de confort, se cansará. Tener retos, estar perfeccionando las habilidades, hacer cosas nuevas es algo esencial para cualquier profesional y ¡cualquier persona! Es especialmente cierto para los trabajos de alta cualificación, pero incluso en los ámbitos que requieren menos conocimiento los empleados tienden a aspirar a algo más que la rutina.

Las empresas inteligentes de hoy en día entienden la importancia de esta necesidad de querer ser mejor profesional y mejor persona e intentan fomentar el ambiente de aprendizaje y crear oportunidades de desarrollo para cada trabajador.

Todos somos iguales, todos somos diferentes: Si siempre terminamos siendo amigos con los compañeros de trabajo, estaría genial, pero no siempre pasa. No obstante, sentirse cómodo y a gusto con los compañeros es una parte de gran importancia. Normalmente la gente se siente cómoda cuando se siente aceptada tal y como es. Si se trata de una persona introvertida, quizás no es una buena idea hacer que participe en cosas que requieren mucha socialización.

El respeto, la libertad a la hora de expresarse, poder reírse de vez en cuando, tener confianza con los compañeros y también perdonarles algún fallo es vital para tener un ambiente laboral sano.

Teamwork matters! Y no confundir con el punto anterior. Cuando hablamos del trabajo en equipo, se trata de un conjunto de opiniones y aportaciones. No es lo mismo obedecer y ejecutar que proponer, valorar y decidir juntos. A todos nos gusta sentirnos escuchados y aportar nuestro granito de arena a algo más grande. Y los empleados que sienten que pueden participar en la toma de decisiones y actuar en su trabajo se sienten más empoderados y comprometidos.

De donde vienes importa: ¿Sabías que un padre japonés promedio no pasa más de 1 hora de tiempo libre con sus hijos a la semana? Y no se considera un motivo de queja. Tanto en Japón como en otros países asiáticos, 90% de la población se siente más comprometida con su empresa que con su propia familia. Curiosamente, en los países asiáticos y también algunos países de religión musulmana la gente tiende a verse primero como parte del grupo y luego como individuo, cosa que es todo lo opuesto en Estados Unidos u otros países occidentales..

Y, entonces, el salario, ¿en qué lugar queda dentro del sentido de pertenencia de los empleados?

No nos olvidamos, todos trabajamos por dinero, es la cruda realidad y si alguien te dice lo contrario, miente. La retribución monetaria es el aspecto clave del bienestar laboral, pero no tiene nada que ver con el concepto que estamos tratando. Hay docenas de empresas que pactan una relación puramente pecuniaria con los empleados, de intercambio de conocimientos o tiempo por dinero, sin importar cuestiones de valores o realización profesional. Y también hay instituciones que a pesar de no ofrecer los sueldos super atractivos, consiguen que sus empleados hasta se sientan orgullosos de formar parte de ellos. Así que podemos decir que ¡el sentimiento de pertenencia no se compra! 🙂

¿Y ahora qué? ¿Qué pueden hacer los Recursos Humanos para fomentar el sentido de pertenencia de los empleados?

¿Y ahora qué? ¿Qué pueden hacer los Recursos Humanos para fomentar el sentido de pertenencia de los empleados?

Llegados a este punto, creo que estamos de acuerdo de que el sentimiento de pertenencia empresarial es algo que no se debe tomar a la ligera y tampoco es algo que se construye fácilmente. Sin embargo, si consigues que tus empleados digan que “pertenecen a tu empresa”, ganas a las personas que están contigo porque quieren estarlo.

Está claro que no todas las palancas están en tus manos, pero como un buen profesional de RRHH debes de poner atención dónde sí tienes control e intentar hacer que las cosas florezcan. A continuación te dejamos algunas recomendaciones:

  1. Intenta conocer a la gente y de verdad.. Sobre todo durante las fases de selección. No se trata de fijarse únicamente en los datos del curriculum. Los estudios y habilidades son importantes, pero a veces no siempre deben de ser las determinantes. Una persona con menos experiencia y recorrido profesional pero que mira hacia la misma dirección que la empresa a veces puede ser el mejor acierto. Recuerda, que el que quiere siempre hace más que él que puede.
  1. Analiza constantemente el ambiente. Intenta siempre estar pendiente y mantener el punto de mira en los pequeños detalles que se producen dentro de un colectivo. Si algo no funciona bien es más fácil solucionarlo en sus etapas tempranas, antes que se forme una bola de nieve de descontento. Existen numerosas herramientas del diagnóstico exhaustivo de la satisfacción laboral, o en palabras más modernas, el Employee Net Promoter Score.
  1. Fomenta la comunicación abierta. Asegúrate de qué todos los empleados tengan un medio de comunicación con el departamento de recursos humanos. Aunque desde febrero del año pasado las empresas están obligadas a tener el buzón de denuncias no siempre debemos llegar a este punto.
  1. Ofrece oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional. Cada vez son más las empresas que ofrecen cursos de formación como parte de su paquete retributivo. Y muchos candidatos a la hora de aceptar o rechazar una propuesta de trabajo contemplan qué beneficios ofrece la empresa a sus empleados. Además no es algo difícil de organizar, la única recomendación en este aspecto es no imponer. Intenta hacer cuestionarios o preguntar a las personas abiertamente en qué les gustaría formarse y de qué manera.
  1. Crea posibilidades de interacción personal fuera del trabajo. Aquí sí hablamos de los eventos corporativos y ocasiones en las que la gente puede interactuar de manera natural y sin tener que tratar cuestiones laborales. Por muy simple que parezca, estas pequeñas acciones fomentan buenas relaciones entre colegas y el sentimiento de compañerismo y el trabajo en equipo se hace de manera natural.
  1. Reconoce y agradece. Suena casi como una norma del cole, ¿verdad? Pero no ha pasado de moda. Dar las gracias por el trabajo bien hecho, reconocer logros de los compañeros, poner en evidencia el esfuerzo de cada uno es el cemento de una relación sana y duradera. Laboral y no solo.

Seguramente habrá más cosas que puedas hacer. No obstante, incluso seguir estas recomendaciones te ayudará a curar algunas enfermedades empresariales crónicas, como por ejemplo, rotación del personal, productividad baja de los empleados o rendimiento insatisfactorio de la compañía.
En otras palabras, el sentido de pertenencia empresarial existe. Y es fundamental para el bienestar psicológico y emocional de las personas (recordamos a Abraham Maslow) porque proporciona un sentido de identidad, conexión y propósito en el mundo. Y en un mundo laboral es una situación win-win para todos.